Los corazones de la juventud que aún conserva algo de cultura se unen en un grito desesperado. Mi espíritu está ladrando salvajemente, se da cuenta cómo estamos destruyendo la belleza. Los cadáveres de personas inocentes que murieron por razones de esta calaña no son bellos. No me parece bello un hombre disparando a otro hombre. Los humanos nos destruiremos por nosotros mismos, sin siquiera ocupar de un desastre natural, pues nosotros ya somos uno: destruimos los valores morales, dejamos morir al arte, contaminamos el conocimiento.
Los vicios están cobrando deudas, ¿creían que era tan fácil tomarlo todo sin pagar nada? La culpa la tienen los corruptos, los mañosos, los crédulos, los infames, y los que no hacemos nada para deternerlo.
Quisiera, de todo corazón, formar un grupo que resguarde los recuerdos de lo que es la belleza humana; pero no lo haré. No lo haré porque quiero seguir viviendo. Pero invito a aquellos que sienten en su pecho una opresión que no los deja vivir en paz, estando consientes de la bochornosa situación que estamos sufriendo; de cómo estamos deshonrando el nombre de nuestra especie y mostramos la cara a la luz sin vergüenza. Los invito a ustedes, que todavía pueden llamarse humanos a sí mismos, a que me sigan en espíritu y en corazón. Conserven el sentido humanista que debiera existir en todos nosotros. No olviden la apreciación artística, y atrévanse a mirar a las aves elevándose a gran altura, sabiendo que están obrando bien.
No dejemos que se pierda lo más valioso que tenemos.
Con todo su amor e inmensa gratitud:
Lizy Posthuman Love