Cuando todo
mi dolor
desemboca en un perfecto verso,
un ritmo macabro cubre
la atmósfera en la que pienso.
Surgen
remolinos
donde vuelan mariposas,
espinas venenosas
brotan de las rosas.
Nada vuelve
a ser como antes era:
el mundo de
las sombras me espera.
Tras una
puerta gigantesca dos caballos
relinchan y resuenan sus pasos;
la luz del
fondo brilla como nunca
hasta que
todo se oscurece,
siento una mano fría en la nuca
y mi cuerpo
se estremece.
Me ha llegado
la hora
de atravesar la división;
en el mundo de los vivos,
tuve una aparición:
De un demonio que me
deseaba entre sus garras.
Ahora rezo porque alguien
escuche mis plegarias.
Tengo miedo,
no sé a dónde ir,
en lo
profundo del infierno
no me espera
un grato porvenir,
sino puro
sufrimiento eterno.
Estoy
destinado a morir
de una forma
trágica,
por
consecuencia de vivir
una vida
mágica.
El lado oscuro
me absorbe
el espíritu
y el alma,
sin nada que
le estorbe,
sin
dificultad me acaba…
¿Qué es
esto?
¿A dónde he
ido?
Todo está en
blanco,
creo que he
perdido…