sábado, 10 de agosto de 2013

En espera del hombre del que me enamoré

Los nervios me llenan de punta a punta, como si estuviese escondiendo algo. La verdad es que lo único que se esconde entre mis venas y me hiela es el conjunto de mariposas que simbolizan los síntomas de mi enamoramiento.
Dentro de mi pecho se agita algo muy intenso que hace hormiguear cada rincón de mi sangre. El tiempo no está de mi lado, y hace más lento cada instante. Me pregunto si él estará sintiendo lo mismo.

Ya no importa más, siento que revelo a todo el mundo, sin hablar siquiera, mis ansias de que aparezca.

Necesito recordarme a mí misma que por más veces que voltee a ver el reloj, el transcurso del tiempo no cambiará. He de parecer una torpe ahora que mis reflejos me fallan por habérselos agotado la impaciencia.

Miro a cada lado, con el temor de mostrarme en ese estado ante sus ojos sin yo saberlo. Y ahora finjo serenidad, quiero hacer creer que en estos momentos estoy tan pasiva como si sólo estuviese esperando un camión con toda calma y sin prisa.

Eso no es cierto, se destruye mi interior con un bombardeo de emociones. No importan ni el hambre, ni el dolor, ni la sed que pudiera sentir ahora. ¡Hay tantas voces en mi cabeza gritándome que no alce la mirada! Eso es porque temo al mirar el entorno notar que tú no estás. ¡Ay!, ¡pobre alma la mía! Mientras tú has de avanzar calmado y seguro, ¡yo espero que el mundo me devore!

Y yo prometo no volver a echar vistazo, y juro que aunque destroce el lápiz con que escribo temblorosa, ni de broma marcaré las teclas que me dan acceso a tu voz. Fuerza de voluntad es lo que necesito ahora para conservar mi dignidad.

Calma, resiste, no mires; ya llegará… Y en el silencio se fundió mi tormento, cuando él apareció.

martes, 6 de agosto de 2013

Musa

De esa mujer que vive en mi pensamientos,
y que de noche se convierte en mis sueños;
ella que me tiene encantada, hechizada...
como si a ella mi corazón le entregara,
como si mis latidos le pertenecieran
y los demás pensamientos se fueran.

Mantengo su imagen en mis recuerdos
y con ellos la ilusión de hacerla mía.
¿Qué no daría por que llegara ese día?
Si fuera mi alma, o si fuera mi vida,
cualquiera de ellas, seguro lo valdría.

Porque estoy tan loca por sus ojos esmeralda
y me derrito admirando sus sensuales labios
imaginando que algún día tocarían los míos
en un vaivén de roses, sabores y texturas.

Ese instante se tatuaría en mi espíritu
y entonces yo te seguiría hasta el infinito
mendigando cada uno de tus besos,
persiguiendo el aroma de tu cuerpo.

Y es que me deslumbra tu figura
con esas curvas despampanantes
como si fueses una obra de arte,
la más divina y detallada escultura.

¡Oh, amada mía! ¡Si supieras cuánto te deseo!
Es tu voz tan celestial, el himno de mi alma;
tu piel de porcelana, el centro de mi universo;
y tú, la más hermosa, la musa de mis versos.