domingo, 4 de marzo de 2012

No pido más...



No pido más que un abrazo tuyo,
que me ayude a sanar esta herida
que traigo hundida en lo profundo,
desde el día de nuestra despedida.

No pido más que otro beso
de esos que llenaban mi apetito
como nadie lo hubiera hecho,
con ése sabor tan exquisito.

No pido más que una caricia,
en que tus manos abarquen
mi ser, mientras se derriten
mis ansias, presas de delicia.

No pido más que tu compañía,
que me brindes un último día
los placeres de tu presencia,
para al fin olvidar mi dolencia.

No pido más que un suspiro
que delate que todo se ha ido
y así vuelva a ser como antes:
cuando sólo éramos amigos.