Juré que aquella
sería la última vez.
Y me tienes aquí,
de nuevo a tus pies.
Es curioso cómo
no logro evitar
que en mis sueños
te vuelvas a colar.
Y estando despierta
no dejo de pensar
lo hermoso que sería
escucharte cantar.
La ironía me tiene presa:
me traes vuelta de cabeza
cuando tú ni te imaginas
que soy yo quien te alucina.
Ojalá fuera tan fácil
pretender olvidar
que muero por ti
y dejar de suspirar.
No tiene ningún caso
que te venga a confesar
cómo agitas mi pecho
y aceleras mi palpitar.
Pues sé que para ti
sólo soy una amiga
y que de otra forma
tú jamás me verías.