lunes, 26 de febrero de 2018

Me convertí en una rosa

Un día cualquiera, sin pensarlo ni planearlo me convertí en una rosa... Sentía tanta paz que esa fue la causa única de mi transformación, y fue un momento mágico…
Mis pétalos eran rosados, tal como mis mejillas cuando era humana. Mi tallo tenía toda la fuerza y el porte de mi personalidad. Cuando el viento soplaba acariciaba todo mi cuerpo y me daba una sensación de relajación que hacía que nada más importara… yo era parte de la naturaleza.
Sentía cómo los pajaritos me dedicaban sus cantos, los colibríes se acercaban a oler mi perfume y todos me adoraban. Aún si alguien me pisara, me sentía unida con mis hermanas y todas éramos parte de una misma vida. Y en ese momento deseé que los humanos pudieran sentir lo mismo… la vida de una rosa.
Mi existencia era lo único importante y a eso dedicaba mis días: a enriquecer mi espíritu y mi alma y a crecer.
Y pensé, “ojalá todos pudieran sentir lo que yo siento”. Pero comencé a darle vueltas al asunto y a complicarme pensando en cómo podría hacer llegar eso a tantas personas, y en ese momento dejé de ser una rosa y volví a mi forma humana...

1 comentario: