lunes, 16 de agosto de 2010

CARTA MISTERIOSA

Era un día hermoso, perfecto, diría yo, lo suficiente especial para ese momento que había estado esperando tan impaciente.

No entendía cómo me había dejado manipular por una simple carta, quizá un presentimiento o solo la simple curiosidad me habían llevado a obedecer las indicaciones de ésta. Era algo loco, por supuesto, pero mi instinto de aventurero jamás abandonaría una oportunidad de tal categoría.

La carta había aparecido dentro de mi maletín hacía media semana. No sabía cómo había llegado ahí, pero tuve el impulso de abrirla inmediatamente:


Hola, muchas felicidades, ha sido usted selecto uno en un millón para llevarse la sorpresa más grande de su vida. Esté consiente de que no se le volverá a presentar una oportunidad como ésta en mucho tiempo. ¿Le teme usted al juego del destino? Si no es así, está usted invitado al café central a las 6:00pm el viernes 27 del mes correspondiente. Tome asiento en la séptima mesa junto a la enorme ventana, uno de nuestros representantes se encontrará con usted en ese lugar. Tenga por seguro que su vida cambiará radicalmente si usted acepta esta invitación. No deje pasar una oportunidad como ésta. Parte de la sorpresa podrá encontrarla en el resto de la carta, por eso le suplicamos no abrir la hoja anexa hasta el momento de la fecha acordada, ése será su pase para recibir el gran premio que le ha estado esperando.

Tenga buen día,

hasta entonces.


No tenía idea de quién la había escrito, pero lo que era seguro es que esa persona tenía el talento nato de persuadir a la gente, hasta llegar al grado de haberme causado una curiosidad irremediable.

Desde ese día no he podido dormir, estoy impaciente, no puedo imaginar qué sorpresas me traerá el haber seguido al destino en su juego.

Y estoy aquí, sentado en el café del centro, en la última mesa que da con la ventana, a poco más de un par de minutos de la hora acordada.

Me he adelantado en pedir un café, después de todo, sea quien sea el representante del que hablaba la carta, seguramente lo entenderá; las ansias me matan y no puedo estar tranquilo sin tener un pequeño entretenimiento, una cuchara cafetera y una taza de café bastarán para calmar mis nervios.

La guapa mesera se dirigía a mi mesa con una taza bien decorada sobre una bandeja. Tomó la taza con sus delicadas manos y la asentó frente a mí, justo en ese momento la alarma de mi reloj se encendió, anunciando así las seis en punto. La hora en que, supuestamente, todo cambiaría, la misma hora en que, según la misteriosa carta, estando en el café justo en la última mesa al lado de la ventana mi vida cambiaría para siempre. Mi corazón se aceleró, volteé inmediatamente a la puerta, intrigado, desesperado, con un mal presentimiento que asechaba en todo mi ser.

Un amargo sabor empalagó mi boca, la sangre se escapó de mi cuerpo y un sudor frío recorría mi frente. La atmósfera se había tornado completamente opuesta, lo que hasta hace un momento había sido agradable tomaba en mi imaginación un aspecto siniestro.

Sinceramente aquél café de pronto daba un aire para morir.

Repentinamente sentí una fuerte presión en mi corazón, la respiración se volvía complicada, gotas de sangre comenzaron a brotar de mi pecho, estaba impactado, nadie parecía darse cuenta de lo que me estaba ocurriendo. Deseaba tanto pedir ayuda, pero me era imposible emitir palabra alguna. Sabía que era mi despedida, pero no tenía idea de cómo diablos me ocurría tal manifestación, estaba tan impresionado que me había olvidado completamente de la carta. Hasta que caí al suelo agonizante y la maldita carta salió del bolsillo de mi camisa. Era una ironía, el destino estaba mostrándome directamente al culpable, burlándose de mí, presumiendo su victoria sobre un humano ingenuo que lo había subestimado.

Naturalmente tomé el sobre y lo abrí de nuevo como pude, mi vista estaba nublosa, pero antes de morir quería saber la causa de mi muerte. Con mis manos temblorosas encontré al fin aquel papelito anexo que supuestamente me entregaría la última parte de la sorpresa, lo desdoblé apresuradamente y con poca exactitud:


Atte:


LA SANTA MUERTE



En ese momento el silencio se volvió el único ruido, el último latido de mi corazón estaba arrepentido de haber leído tal firma, miré la sala por última vez y vi esos ojos rojos mirándome sin expresión, perdí el control de todo mi cuerpo.


Fin

6 comentarios:

  1. Este me gusto mucho, la neta yo dije pues no me entretendre pero me supiste tener leyendo hasta el final, algo que no muchos hacen, muy bueno = )

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  2. es la historia mas impactante que pueda dar, me cerro le corazón como si fuera yo el que perdiera la razón.
    espero con ansias la próxima historia para volver a poder así re-encender mi memoria.

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  3. Que finura de escritora!, que contenido y que forma tan maravillosa de darle un vuelco al final. Magnifico!

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  4. no tube chance de leerla pero ya pude X3
    jajaj

    GENIAL!!! LIZY!!
    k impactante el final D:
    m encanto como lo manejaste :D
    bueno ojala y pronto subas otro X3
    ahi m avisas cuando subas tu siguiente blog sale
    suerte!!!:)

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  5. Es magistral la forma de tratar los temas y el final, tienes madera de grandes escritores. Exito!

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  6. Felicidades me gusto mucho como escribiste esta historia y sobre todo como estaba desesperado leyendo muy rapido para ver que iva a pasar alas 6 en punto jaja , soy conocido de tu primo jesus por eso encontre el link de tu blog muy bueno lo que has escrito la verdad .. espero estemos en contacto por face para leer tus publicaciones saludos y mucho exito..

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