lunes, 23 de agosto de 2010

Hechicera

Me despierto pensando
que hoy es el día de la solución;

escojo mi ropa, violeta,
ideal para la ocasión.


Me reúno con la chica,
haremos una alianza,
al que nos ha engañado

cobraremos venganza.

El tiempo transcurre hasta
la hora del show, estamos listas,
le mostraremos lo que somos

ahora, estando a su vista.

Y el hombre busca una
excusa, poco realista,
sus palabras de verdad
no tienen una pizca.


Resulta que soy hechicera,
le puse una maldición
y mi padre es un monje
de una fuerte asociación.


Y no entiendo yo cuál es mi papel,
ahora soy fantasiosa,
soy bruja, un ángel
o quizá una mujer mentirosa.


Me retiro indignada de la habitación,
espero a un amigo en la acera;
viene a salvarme de absurda acusación:
por supuesto no soy hechicera.


Justo es el tiempo de irse,
no pienso quedarme más,
pregunto a mi compañera:
¿Realmente lo escucharás?


Me quedo en shock por su respuesta,
parece que está dispuesta;
o es que el amor la tiene ciega,
o es que tiene una mente siniestra.


No puedo hacer mas
que ofrecerme a esperar,
y en cuanto salga
nos iremos a cenar.


Ha pasado bastante
tiempo, me preocupa;
toco la puerta de
nuevo, no me asusta...
.

Me dice que todo está bien,
que me puedo marchar,
parece que un rato más

hablando se quedará.

Confiamos en ella,
sabemos que no le creerá,
partimos entonces, 

en la noche me contactará.

Y así caminamos mi amigo y yo,
cuestionándonos desde el corazón:
¿Qué habrá pasado?
¿Habremos supuesto sin razón? 


Llegó la noche y al parecer me informan,
ella no volverá a hablarnos nunca más.

Jamás supe por qué la perdí, no lo entiendo 
¿Qué le habrá dicho aquél malvado sujeto?

Al fin y al cabo yo quería ayudar,
pero parece que del mundo
nada bueno puedes esperar,
pues todo es finalmente absurdo.

2 comentarios: