Era un día nuevo, no sabía cómo empezar, no tenía la seguridad de ser ajeno a las sospechas, aunque no esperaba mucho de su parte. Tenía todo cubierto, lo había planeado con anterioridad y esperaba que todo saliera conforme al plan.
No pasó mucho tiempo cuando obtuve la primera interacción social; provenía de una mujer, que a simple vista parecía compartir mi estatura. Sus ojos claros, color miel, no dejaban de mirarme. Su cabello, al igual claro, expedía un aroma dulcemente agradable, por un momento juraría haber percibido un cambio en la tonalidad de su voz, en el momento en que ella pronunció las siguientes palabras:
-Hola, mucho gusto, soy Emily.
Sí, estaba seguro de que su voz se había tornado blanda y sensible.
-Mucho gusto Emily, mi nombre es Alex.-Correspondí.
Por su puesto que no era así, pero no podía revelarle mi verdadera identidad a una mujer desconocida.
-¿Qué tal?, ¿de dónde eres? -Insistió con mucha curiosidad.
Vengo de un lugar del que seguramente no tendrías idea, niña ingenua, en donde tú solo eres insignificante basura. ¡Oh!, si supieras... pero por supuesto que no te lo diré.
-Soy del extranjero, me mudé hace una semana. Por cierto, es muy bella tu ciudad... -Intenté sonar convincente, aunque parecía que no debía molestarme mucho pues era evidente que esta mujer creería cualquier cosa que le dijera.
-¿Ah que sí? Es precioso el lugar, ¿ya viste la playa? ¡Está increíble!... -Y siguió hablando y hablando de cosas que no me importaban.
Al fin sonó la campana que me libraría de este aburrimiento. Sin despedirme tomé mis cosas y me apresuré en busca del aula que me habían designado. Di unos cuantos pasos apresurados y giré en donde terminaba la segunda fila de casilleros, a fin de encontrarme con la secuencia de salones que comprendían al mío.
Y justo como esperaba, al mirar la lista estaba su nombre escrito, el nombre de aquella única persona por quien yo estaba aquí. Aquella persona que me tenía encerrado en este asqueroso cuerpo humano, cuánto odio le tenía.
Con un pie afuera y otro adentro del salón, me detuve a observar a mis compañeros, hasta que topé con esas piedras azuladas. Aquellos hipnotizantes ojos que me miraron la última vez que morí. Instantáneamente mi corazón palpitó como un rayo.
Aquella energía me atraía hacia sí, llegué al lugar donde ella platicaba entretenidamente con sus vecinas de asiento, hasta estar justo frente a frente. Y aún viéndola cara a cara, ella no se intimidó, aunque todos allí presentes lo hicieron.
-Hola, ¿cómo has estado?, hace mucho que no te veía, creí que te habías ido para siempre. -Dijo embriagantemente como era su voz.
Así es, ella tenía un actractivo inhumano, un cuerpo esculpido por los ángeles y un rostro confundible entre la porcelana. Sus rizos dorados y el rubor de sus mejillas completaban el juego. Realmente parecía una muñeca.
Pero era evidente que no caería en el mismo hechizo que me había enviado al infierno.
Estaba dispuesto y decidido a cobrar venganza, más no quería hacer una escena más grande de lo que ya era, simplemente no quería involucrar a nadie más.
La tomé del hombro, la miré a los ojos y le dije:
-Tenemos que hablar.
Y sus pupilas se dilataron mostrando asombro, y dejando ver el girasol dorado que les rodeaba.
El corazón se me partió y mis ojos rompieron en llanto. Aquellos ojos me hicieron recordar cuánto amor había podido darle a esa criatura, y naturalmente el llanto que me había originado la conmoción se transformó en un inimaginable odio.
Estaba siendo consumido por el dolor más grande del que nunca pude deshacerme. El mundo entero caía sobre mí.
La gente nos miraba clavada desde que había cruzado la puerta. Pero no pude contenerme.
La empujé a la mesa y me lancé a sus labios en un salvaje beso, obligándola a reclinarse sobre ella, sujeté sus brazos de modo que no pudiera zafarse, la besaba intensamente y mientras yo me hacía fuerte ella se debilitaba.
Me pareció que intentaban detenerme, y aún si hubiera sido así ya era demasiado tarde, me había robado la fuerza vital de aquél divino cuerpo que se había servido de mi alma.
Definitivamente había sido el monstruo más bello que había visto jamás.
Pero tenía que hacerle pagar las consecuencias de haber cambiado el alma que un hombre le había obsequiado bajo los hechizos de su encanto, por el equivalente a los años de vida y juventud carnal del que esa alma tenía derecho.
Y aunque me llevé su alma, yo tenía que regresar a donde pertenecía, pues la mía había cambiado de dueño desde hacía un siglo.
Y pronto me convertí en un cuervo y regresé más satisfecho que nunca a las profundidades del infierno.
Fin
Me sentí en algún fragmente de El guardián entre el centeno y algún cuento de Poe, saludos y despedida
ResponderEliminarSABIA MUY EN EL FONDO ( DE LA BOLA DE CARNE, HUESOS Y SANGRE )QUE ME IBA A GUSTAR ESTO.
ResponderEliminarESTA VEZ FUISTE MÁS IMPACTANTE, ESE SENIDO DE:
" AL ODIO AL AMOR SÓLO HAY UN PASO "
BÁSICAMENTE TRATA DE ESO. Y YO QUE TENGO UNA FUERTE VISIÓN DEL INFIERNO, TU NO?,YA HAZ VISTO "DANTE´S INFERNO"? MIRA AQUÍ TE DEJO EL LINK DE LA PELICULA QUE HABLA AL RESPECTO :
www.divxonline.info/pelicula-divx/8037/Dantes-inferno-La-pelicula-2010/
OTRA COSA MÁS,
COMO LE HICISTE PARA PESAR EN UN FINAL ASÍ DE GENIAL?
O SEA, NO MUCHAS PERSONAS ESCRIBEN CARTAS, POESÍA, O HISTORIAS SIN QUE EL MOMENTO DE ESCRIBIR EL FINAL FALLAN POR COMPLETO Y TODO SU TRABAJO SE VA AL RUINA.... |:-)
ESPERO EL PROXIMO.
VERÉ SI MAÑANA SUBO YO TAMBIÉN EN MI PÁG.
A-J-A-M
( JAIR MANZANILLA , LLAMAME ABBY , ES MEJOR).
Gracias Abby, veré la película en cuanto pueda, gracias por el link, y en cuanto al final, bueno, cuando escribí esta historia realmente sentí que la estaba viviendo, naturalmente terminó de esa manera. besos :)
ResponderEliminarme puso lo pelo de punta ,y me llego al lo mas hondo de mi corazón en verdad tienes talento y creo que me reavivaste las ganas de volver a escribir poemas haber si puedo hacerlo tan bien
ResponderEliminarte admiro flor de lis!! escribes genial!!! quiero leer y leer y leerrr massss!!!, asi ke escribe escribe escribee!!
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